Se multiplicó el valor de la propiedad en diez veces: por su situación, remodelación, jardines, piscina y estando muy cerca de la ciudad se encontraba en pleno campo; lugar muy apropiado y buscado por los alemanes que pagaban barbaridades por este tipo de propiedades.
En una ocasión pregunté a un tasador que vino a tasar una casa en las cercanías: ¿cuánto crees que puede valer mi casa?
El me respondió: ¡¡¡lo que quieras¡¡¡
Déjate de bromas y dime cuanto aproximadamente.
Por doscientos millones de pesetas te la vendo mañana mismo.
Nunca tuve intención de venderla y menos ahora que estaba recién estrenada y disfrutándola con alegría.
Me sentí muy orgulloso y a pesar de mis tantos percances y enfermedades, en aquellos momentos me creía el hombre más feliz del planeta.
Pasaba el tiempo entretenido y muy activo entre el cuidado del jardín y el huerto: desde octubre que comenzaba con la siembra de las habas, las cebollas, lechugas y coles; en diciembre se preparan los semilleros con los tomates, berenjenas, pimientos, cogollos y flores para el jardín; por enero la siembra de los ajos, poda de árboles y las parras, y hacia principios de la primavera ya se comenzaban las plantaciones de todas las hortalizas que esperaban y crecían en el semillero, de manera escalonada para que su recolección fuera también escalonada.
El primer año resultó ser espléndido en todo tipo de hortalizas, no sabíamos que hacer con tanta cosecha; regalábamos a todos los visitantes y familiares, se hicieron conservas, mermeladas y envinagrados, acumulando en el arcón del congelador para el invierno de tal forma que ya no se compraban productos de este tipo en el supermercado.
Al siguiente año se repitió la misma operación con mucha más experiencia y resultados tan satisfactorios como el anterior pero con menos ilusión y entusiasmo debido a acontecimientos muy desafortunados que acontecieron por desgracia que no merece la pena relatar.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario