viernes, 30 de noviembre de 2007

No hablemos de los toros y los encierros que tenían lugar en la plaza principal situada muy cerca de mi casa desde donde se percibían los olés y gritos de toda la gente que asistía a tales acontecimientos taurinos. Instalaban una plaza de toros portátil a base de maderas y troncos, en las tribunas y lugares especiales para autoridades colocaban unos sillones y en otras gradas unos bancos de madera, normalmente no había asientos y la gente los tenía que llevar de sus casas o permanecían en pié durante el espectáculo. Por las mañanas se celebraban los “encierros” y por las tardes las novilladas, en ocasiones participaba algún novillero de renombre que más tarde resultó ser un gran matador de toros.
Algunos días antes de la feria ya se comenzaba la instalación del coso taurino, todo olía a madera de pino recién cortada; infinidad de hombres colaboraban sin descanso hasta tenerla totalmente acabada. Pocos años después construyeron una nueva, la que hay en la actualidad y al lado el campo de fútbol, donde en más de una ocasión he participado como portero en algún partido entre amigos y he podido presenciar buenos encuentros entre el equipo de mi pueblo que en aquellos tiempos pertenecía a la Tercera División, con otros importantes de la región. Recuerdo que nuestro equipo tenía un famoso portero llamado “El Chini”, era tan alto que sin saltar tocaba el larguero de la portería y resultaba difícil colarle un gol, por lo que se hizo muy popular, siendo poco tiempo después fichado por el Real Jaén que pertenecía a 1ª División.

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