miércoles, 28 de noviembre de 2007

Me compré una “Ducatti”, la mejor moto que había por entonces en el mercado español y me saqué el carnet para conducir motos, el examen era sencillísimo ya que consistía en un ligero conocimiento de las señales de tráfico, realizar un “ocho” en una explanada de las afueras del pueblo y pagar 900 pesetas.
Recorrí toda la provincia casi siempre acompañado por algún entusiasta compañero que siempre encontraba animado a realizar cualquier viaje por los alrededores visitando lugares y asistiendo a las diversas fiestas de los pueblos que eran muy animadas, con sus “joticas”, buen vinillo y el tapeo, ¡ah! Y no olvidemos los famosos “encierros”. Una vez nos atrevimos a ir hasta Pamplona para participar en las fiestas de San fermin y nos lo pasamos bomba. Os recomiendo no os lo perdáis por nada del mundo, es un acontecimiento impresionante, los festejos son de tal ambiente y jolgorio que los jóvenes participantes de un montón de “peñas”, aguantan durante siete días a base de comilonas, beber, saltando y bailando, que nadie sabe como son capaces de resistirlo hasta el “chupinazo” de fin de fiestas cuando todos cantan aquello de ¡POBRE DE MI, POBRE DE MI, SE ACABARON LAS FIESTAS DE SAN FERMIN!.

El éxito con las chicas ya os podéis imaginar con aquella moto, comparable a un deportivo de los de ahora, se me disputaban para ir de “paquete”pero no creáis...que no me comía un rosco ya que entonces para llevarse a una chavala al huerto, tenían que haberte leído antes las amonestaciones y yo no estaba para lecturas de ese tipo, solo pensaba en pasarlo bien, divertirme todo lo que el cuerpo aguantara sin pensar en noviazgos ni cosas serias.

No hay comentarios: