jueves, 29 de noviembre de 2007

El trabajo se acabó en esa zona, Pierre y Enrique se fueron a otro lugar a seguir sus restauraciones y yo me quedé con mis padres que se habían trasladado a Mogón debido a un empleo que le dieron a mi padre como recaudador de impuestos y representante del Sindicato; por su enfermedad necesitaba reposo y este parecía ser un trabajo adecuado. Vivíamos en una casita anexa al edificio oficial, solo tenía un dormitorio, una cocina pequeña y un salón-comedor con una buena chimenea, un amplio recibidor a la entrada y el despacho donde se atendía al público.

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