viernes, 30 de noviembre de 2007

Plazoleta del Carbonel situada muy cerca de mi casa y donde practicaba muchos de mis infantiles juegos.

Manolín Lorite igualmente pertenecía a una familia bastante acomodada, no recuerdo a que se dedicaba su padre pero se les notaba que vivían bien y con ciertos lujos que en mi casa no había, habitaban en una casa también en la Calle Corencia con un gran patio donde solíamos jugar. En una ocasión fui invitado a la finca de su padre donde tenían infinidad de animales domésticos entre los que se encontraba un enorme carnero al que quiso torear con una capa roja; el bicho arremetió contra él de tal manera brutal que le rompió una pierna, por lo que estuvo unos cuantos días en la cama y más de un mes escayolado; yo le acompañaba por las tardes a la salida del colegio, hacíamos los deberes juntos y leíamos infinidad de cuentos que le traían los familiares, cada día su mamá nos servía una sabrosa merienda y creo que lamenté que se recuperara tan pronto.

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