En La Base las cosas se empezaron a poner mal, el régimen disciplinario se hacía insoportable; Llegó destinado un Teniente Coronel Jefe del escuadrón que fue paracaidista y era muy severo. Arrestaba al Comandante, el Comandante a los Capitanes y los Capitanes a todos nosotros nos llevaban por la calle de la amargura haciéndonos la vida prácticamente imposible. Por cualquier pequeño motivo nos arrestaban, y no es que fuera tan malo un arresto de dos días en el pabellón donde se jugaba a las cartas y no se pasaba mal, lo malo era si se acumulaban tres arrestos que te enviaban a una prisión militar y esto era temible; Entonces era tan sencillo cometer una pequeña infracción que en cualquier momento estábamos perseguidos y acosados de tal manera que se vivía con la incertidumbre de que cada vez que teníamos que ir de servicio sabías que te podía caer algo.
Se produjo una desbandada general, muchos se fueron destinados a otros lugares y los que se quedaron tuvieron que aguantar con resignación las muchas putadas que nos hacían.
No os cuento cosas y casos que ocurrieron para no amargaros como yo lo estuve durante mucho tiempo y aún conservo algún mal recuerdo de aquellos “hijos de puta” que me angustiaron la existencia durante algún tiempo resultando una vida insoportable.
Estaba a punto de ascender a Brigada y aunque tenía la posibilidad de quedarme en aquel maldito destino estaba deseando que llegara este memento utilizando esta excusa para largarme de allí.
Pocos meses antes de despedirme de este destino fui encargado para la realización de dos grandes murales en la base: uno en la entrada principal con el emblema del Escuadrón y el 2º en la pared de la zona técnica con un matador de toros, ya que el nombre clave de la estación de radar era MATADOR.
martes, 27 de noviembre de 2007
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