En abril de 1992 contrajeron matrimonio en la iglesia parroquial de la pintoresca villa de Valdemossa resultando una boda encantadora, plena de alegría y felicidad para todos los asistentes entre los que se encontraban los familiares de ambas familias y muchos amigos, la capilla estaba decorada con infinidad de preciosas flores. A continuación se celebró un suntuoso banquete en un restaurante de reconocido nombre con baile y barra libre hasta altas horas de la madrugada.
Después de una corta luna de miel se instalaron a vivir en un confortable y céntrico piso de Inca.
Pero no siempre la vida esta llena de alegría y felicidad porque entonces sería como vivir en un Paraíso y eso es difícil, yo diría que hasta imposible. También en esta vida hay sobresaltos y penalidades que hay que sufrir y llevar con resignación, pensando que debemos pagar de alguna manera las cosas buenas que tenemos con otras malas, y yo no me he quedado libre de ello, porque a pesar de que a lo largo de toda mi vida contada hasta el momento no siempre ha sido un camino de rosas pero más o menos llevadero y creo que las cosas buenas han compensado con creces a las malas, hasta el 30 de julio de aquel mismo año, cuando mejor situado me encontraba, la felicidad y el bienestar me rodeaba, tuve la fatalidad de padecer mi primer infarto de miocardio siendo ingresado en la UCI donde permanecí unos días hasta quedar fuera de peligro y regresando a la casa de Sóller donde casi me repuse por completo.
Fue un susto tremendo para todos pero al menos me quedó la suerte de poder contarlo...
En octubre reanudé mi trabajo en la imprenta con total normalidad y ánimo.
Uno de los socios quería vender su participación en la empresa para establecerse por su cuenta ofreciéndomela a mí, ello suponía un aumento de sueldo de casi al doble y el reparto de los correspondientes beneficios de la sociedad que en aquellos momentos marchaba viento en popa, lo consulté con la familia y decidimos no contraer un préstamo para algo que podría fracasar y perderlo todo. Me encontraba muy bien con mi sueldo seguro y si el negocio fallaba siempre me quedarían mis ingresos de la nómina militar y la opción de poder trabajar en otra imprenta, ya que me encontraba entrenado y en perfectas condiciones de realizarlo.
En el caso de haberme arriesgado en este negocio podría haber recuperado la inversión en menos de tres años y actualmente pertenecería a una sociedad que ha ido en aumento cada vez a más, con maquinaria nueva, operarios, facturación y amplitud con la adquisición de las naves vecinas.
Nunca me arrepentí de ello pues lo gané en tranquilidad a pesar de que las fatalidades nunca se acaban y debería seguir pagando mis pecados.
Aquel mismo año tuve la desgracia de padecer un desprendimiento de retina en el ojo derecho el que me intervinieron en tres ocasiones con el resultado final de la pérdida total de la visión.
Pero como digo la desgracias a veces vienen acompañadas de algo bueno y lo bueno de esta ocasión fue que mi jefe de la imprenta para favorecer mi situación, ya que a partir de ese momento no podría trabajar más, me propuso dar el parte de un accidente laboral para que me indemnizaran de alguna manera, de tal modo que me quedó una pequeña pensión que año tras año ha ido aumentando hasta la actualidad y añadida a mi pensión definitiva cuando pase al retiro total.
A partir de este momento la vida cambió bastante negativamente para mí, no podía pintar, leer, escribir ni realizar infinidad de cosas de las que estaba acostumbrado y que me hubieran hecho pasar el tiempo más ameno. Acumuladas las enfermedades anteriores a esta última, fue la gota que colmó el vaso para caer en una profunda depresión. Me sentía inútil, sin poder hacer nada, tropezando a cada paso y llegando a un extremo de perder totalmente las ganas de vivir. Había dejado de fumar por recomendación facultativa a partir del infarto, volví a recaer en el vicio sin darle ninguna importancia a las consecuencias pues no me importaba morir de cualquier modo ya que no tenía valor de quitarme la vida considerando que todo estaba perdido para mí.
El corazón no se había repuesto sino todo lo contrario, padecí un segundo infarto y nuevamente ingreso en la UCI donde en la soledad de la estancia pensaba que aquí se terminarían mis males, a los pocos días me practicaron un cateterismo con el resultado de las dos coronarias principales obstruidas al 100% y la central al 50%.
La depresión fue mucho más aguda, yo mismo me daba cuenta de ello, a cada paso que daba me entraban malas ideas: al pasar por una ventana de un piso alto... en el momento de tomar mis medicamentos, terminar con ellos de una sola vez... en las largas noches de insomnio cuando me levantaba a beber agua y pasaba por la cocina, miraba los mandos del gas y pensaba que seria muy fácil dejarlo salir y aspirar con fuerza... en la calle al pasar cerca de los vehículos que me rozaban a gran velocidad...
Pero nunca tuve el valor suficiente para llevar a cabo alguna de aquellas macabras ideas. Creo que en mi interior existía una fuerza que me lo impedía, una voz que me lo prohibía o un pequeño rayo de luz que me alumbraba diciendo que vendría un futuro mejor.
Vivía como un autómata, no ponía atención a nada, ni incluso me sumía en mis propios pensamientos porque no los tenía, y lo peor de todo es que me transformé en una persona hosca, antipática, con muy mal carácter y lo poco que hablaba era con un endiablado e insoportable mal genio.
Me consideraba un cobarde pero dicen que es más valiente el que sobrevive a todas estas malas intenciones, pienso que fui un valiente y aún lo soy siendo, porque desde entonces las cosas no han cambiado, porque las desgracias han seguido llegando, a pesar de otras buenas que me han pasado no han podido lograr que levante cabeza y continúe con mi estado negativo hasta el momento, cosas que más adelante os contaré y que por desgracia han contribuido a mi estado cada vez peor.
Un acontecimiento extraordinario ocurrió por aquellas fechas que al parecer me animaron bastante; vino al mundo mi primer nieto, el que en primer lugar dedico este libro por no tener más de momento, espero tenerlos y también está dedicado a ellos.
domingo, 25 de noviembre de 2007
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