martes, 27 de noviembre de 2007

El segundo susto fue un día que acababa de llegar de servicio y al llegar a casa la tomé en brazos colocándola sobre mis rodillas para hacerle el caballito notando que la niña se quejaba pareciendo estar molesta con algo que le dolía en el culito, la observé y noté que algo punzante tenía clavado, rápidamente la llevamos a un centro de urgencias donde comprobaron con una radiografía que tenía clavada una aguja, después de varias intentonas se la extrajo el MANAZAS del medico de guardia partida en cuatro trozos dejándole varias cicatrices. En el transcurso de la operación que me encontraba sujetando a la niña que ni la anestesiaron me mareé y al despertar ya estaba terminada la operación regresando a casa aliviados y contentos.

El tercero fue en casa de unos amigos donde una de sus hijas montaba en un columpio y en uno de los balanceos fue a darle en la frente produciéndole un corte entre ceja y ceja que no llegó a mayores pero pudo haber tenido unas consecuencias fatales.

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