Es comprensible que ésta moneda nunca pasó por mis manos y jamás fue vista por mis ojos ni por nadie de mi familia, prácticamente estaba retirada de la circulación y se utilizaba para transacciones financieras de gran envergadura y a pesar de ser su valor de cien pesetas su valor real se tasaba por su peso y precio en “oro”.
Cuentan que en la Guerra Civil los comunistas cuando tomaron Madrid entraron en el Banco de España, donde bajo el gran edificio se encontraban las cajas fuertes y blindadas que fueron reventadas con dinamita y enviaron a Moscú varios trenes cargados de oro, especialmente con monedas de éstas y en lingotes.
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